Del total de casos registrados en lo que va de 2021, el rango etario comprendido entre 0 y 9 años representa el 51% de los positivos. El departamento Capital nuclea la mayor cantidad de pacientes que contrajeron la infección.
El Ministerio de Salud Pública informó que, hasta la semana epidemiológica 41, se confirmaron por laboratorio 653 casos de salmonella en la provincia.
Desde la Dirección General de Coordinación Epidemiológica explicaron que, hasta la fecha, fueron 813 los casos sospechosos.
En los primeros meses del 2021 se observó un mayor número de casos, comprendidos en las primeras nueve semanas epidemiológicas. Luego, entre las semanas 10 y 30, se presentaron infecciones aisladas. Y, desde la semana 31, que inició el primero de agosto, hasta el 21 de octubre, se notificaron 153 casos confirmados por laboratorio.
“De estos 153 casos confirmados, el 67% se concentra en la Capital y el 23% en los departamentos Rosario de Lerma, Cerrillos, La Caldera, Chicoana y Cafayate”, dijo Analía Acevedo, directora general de Coordinación Epidemiológica.
Según las estadísticas provinciales, el rango etario que más ha contraído la salmonelosis se encuentra entre los 0 y los 9 años.
Este año, la cartera sanitaria constituyó, a través de resolución ministerial Nº 1569, una Mesa de gestión integrada para la vigilancia de las Enfermedades Transmitidas por Alimentos.
La misma está conformada por la Subsecretaría de Gestión de Salud, la Dirección General de Coordinación Epidemiológica; por los programas de Bioquímica y Bromatología; las Universidades Católica y Nacional de Salta; SENASA; el Colegio de Bioquímicos de Salta y Aguas de Norte, y tienen como objetivo trabajar en conjunto entre los equipos provinciales y municipales para articular acciones, medidas preventivas e investigación de casos.
Sobre la salmonella
Se trata de un grupo de bacterias que ingresan al organismo a través de alimentos contaminados. La mayoría de las personas infectadas desarrollan diarrea, fiebre, calambres abdominales y vómitos. La salmonelosis suele confundirse con la gastroenteritis o con la infección intestinal.
El Ministerio de Salud Pública recomienda tomar precauciones en el manejo de alimentos, dado que las bacterias ingresan al cuerpo a través de la ingesta de aguas o comidas contaminadas tales como carne bovina y aviar, huevos, leche o mayonesa. También, los pescados y mariscos pueden transmitirlas.
Algunos frutos y vegetales frescos pueden haberse contaminado al ser lavados con agua no potabilizada. La contaminación, además, puede producirse en la cocina, si los jugos de carne cruda, de vaca o ave, entran en contacto con otros alimentos sin cocinar, como las ensaladas.
Recomendaciones
Las carnes, pescados y productos de repostería deben estar refrigerados o congelados.
Se debe evitar que las carnes crudas entren en contacto con otros alimentos que se vayan a consumir sin ser cocidos.
Descongelar carnes y pescados en recipientes cerrados dentro de la heladera, no a temperatura ambiente.
Toda preparación que lleve carne, especialmente de ave, debe ser bien cocida, evitando consumirla si presenta jugos rojos.
No consumir alimentos elaborados que, precisando de refrigeración, estén expuestos a la venta a temperatura ambiente.
Los huevos deben ser frescos y tener la cáscara limpia, desechando los que se encuentren rotos. No es conveniente lavarlos, ya que la humedad favorece la entrada de la bacteria.
No se debe partir los huevos en el borde del recipiente donde se los va a batir. Si se va a separar la clara del huevo, hacerlo sin utilizar la cáscara para ese procedimiento.
Evitar comer huevos crudos o que no estén bien cocidos.
Los mariscos comprados vivos deben ser bien cocinados.
Utilizar recipientes herméticos para conservar comida en la heladera. No guardar comida a temperatura ambiente.
Las mayonesas y salsas caseras deben consumirse de inmediato y no conservar los sobrantes más allá de 24 horas.
En viajes y excursiones, mantener los alimentos preparados en refrigerador portátil, evitando su exposición al sol.
Lavarse las manos con jabón antes de preparar alimentos y de comer, especialmente los niños y sobre todo luego de haber tocado perros, gatos u otros animales.
Mantener limpios los recipientes, utensilios y superficies donde se preparan los alimentos.
Ayudar a ancianos, niños pequeños y personas con discapacidad en su correcta higiene personal, especialmente ante procesos diarreicos.
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