
En estos días, el calor intenso se hará notar en el norte argentino, y con la llegada inminente del verano, muchas personas están considerando adquirir un aire acondicionado para encontrar alivio. Las casas de electrodomésticos ofrecen los pocos modelos disponibles, pero los precios son notoriamente elevados.Se necesita al menos $500.000 pesos en efectivo para comprar un aire acondicionado y de los más chicos (3000 frigorías aproximadamente), y la financiación con tarjeta de crédito el monto se hace mucho más elevado. Pocas casas ofrecen cuotas sin interés, como máximo se puede realizar en 3 pagos.
Para evitar sorpresas, ahorrar dinero y energía a largo plazo, se recomienda examinar algunos detalles fundamentales antes de tomar una decisión sobre la compra de un aire acondicionado. Todos estos detalles se encuentran en las etiquetas de eficiencia energética obligatorias que acompañan a los productos.
1. La capacidad de climatización
Lo primero es determinar qué tan poderoso es el equipo que se necesita, en términos de capacidad de acondicionamiento. Eso se mide en kW y figura en la etiqueta de eficiencia.
Calcularlo bien es fundamental. Si no, se corre el riesgo de gastar de más en adquirir un artefacto con una capacidad exagerada. O bien de instalar un aire demasiado chico, que trabajará sobre exigido y tardará más de lo deseable en atemperar el lugar.
2. La clase de eficiencia energética
Todos los acondicionadores que se venden en la Argentina deben llevar obligatoriamente una etiqueta normalizada que califica con una letra su nivel de eficiencia energética.
En otras palabras, lo que informa este pequeño sticker es si el aparato que lo lleva es de los que más electricidad gastan para ofrecer la misma cantidad de frío, o si está entre los más ahorrativos, o bien en algún punto intermedio.
Hasta hace poco se usaba para mostrar esto una escala que incluía las clases D (para la mínima eficiencia), C, B y A (para la máxima eficiencia). Pero, por los avances tecnológicos, para los aires divididos o split una nueva norma IRAM agregó en 2019 las clases A+, A++ y A+++, lo cual está llegando de a poco a las góndolas.
3. La eficiencia energética en modo calor
Actualmente, en el país, está prohibida la venta de aires acondicionados con niveles de eficiencia menores a A para el modo frío.
Para el modo calor, sin embargo, el Gobierno admite la venta de acondicionadores calificados con las letras C y B, que en invierno consumen mucha más energía que los A. Y en el mercado aún se ofrecen numerosos aires con eficiencia A-C: es decir, A o superior en frío pero C en calor.
Por eso, quienes planean usar el equipo también para calefaccionar harían bien en buscar y tener en cuenta este dato, que figura en la etiqueta de eficiencia pero en un lugar secundario, sin colores y no tan destacado como el grado de eficiencia en refrigeración.
4. La tecnología del compresor
Según Salvador Gil, doctor en Física experto en consumos de energía y docente de la UNSAM, hoy los aires acondicionados más eficientes y aconsejables de adquirir son los etiquetados como clase A o superior tanto en frío como en calor, y que además funcionen con la tecnología Inverter.
¿Cuál es la diferencia? Que los tradicionales tienen compresores de tipo on-off, que se encienden y apagan: pasan una y otra vez de funcionar a plena potencia (hasta alcanzar la temperatura deseada) a quedarse quietos (cuando lo logran).
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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