La fiesta central será el domingo 7 de julio.

Hoy se conmemora en Argentina el Día de la Virgen del Perpetuo Socorro, más conocida en el norte como la “Virgen Gaucha”. Se trata, de acuerdo a la Iglesia Católica, de la patrona de los padres Redentoristas. Su imagen se encuentra en la parroquia San Alfonso, de la ciudad de Salta, y representa el cuidado que brindó la Virgen a Jesús desde su concepción hasta la muerte por lo que “hoy sigue protegiendo a los hijos que acuden a ella”, explican desde ACI Prensa.
Desde el Arzobispado de Salta informaron que el rezo de la novena del Perpetuo Socorro será todos los días desde el viernes 28 de junio hasta el sábado 6 de julio. Los horarios de las misas serán a 7, 8.30, 10, 11.30, 15, 16.30, 18, 19.30 y 21 hs. El día sábado, último día de la novena, se realizará una caravana solidaria a las 15:00 hs.

La festividad central será el domingo 7 de julio, con la celebración de una misa y procesión a las 15:30 hs, de la que participarán fortines gauchos, devotos, grupos parroquiales, movimientos apostólicos, escuelas, colegios, que como es una tradición llevarán banderas y estandartes. El circuito se extenderá por Leguizamón, Sarmiento, Belgrano, Balcarce, Plaza Güemes y regreso a la Leguizamón. Habrá desfile de instituciones y fortines gauchos frente a la Legislatura provincial. A las 17.30 se realizará la Oración de Consagración a la Virgen.
Oración:
¡Santísima Virgen María, que para inspirarme confianza habéis querido llamaros Madre del Perpetuo Socorro! Yo os suplico me socorráis en todo tiempo y en todo lugar; en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades, en todas las miserias de la vida y, sobre todo, en el trance de la muerte. Concédeme, ¡oh amorosa Madre!, el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Vos; porque estoy cierto de que, si soy fiel en invocaros, Vos seréis fiel en socorrerme. Alcanzadme, pues, la gracia de acudir a Vos sin cesar con la confianza de un hijo, a fin de que obtenga vuestro perpetuo socorro y la perseverancia final. Bendecidme y rogad por mí ahora y en la hora de mi muerte. Así sea.
¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Rogad a Jesús por mí, y salvadme.
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